Sobre
estimamos el valor de la palabra; como dijera la Profesora Palas
"la palabra ya fue”; con la palabra podemos mentir y
engañar o engañarnos. Pero tenemos otros recursos
con los que no podemos mentir y que podemos aprender a “leer”
como el sonido propio (sonoterapia).
En estos tiempos tan mediáticos; tan electrónicamente
manejados, tan consumistas, parece que se fomentaran conductas autistas.
Se da la paradoja de estar “súper” interrelacionados
e intercomunicados (vía mail y todo lo que ofrece la computadora)
y estar cada vez mas aislados. Estos recurso modernos nos quita
la posibilidad de relacionarnos.
Pero sobre todo sentir al otro, percibir, reconocer su olor y sobre
todo sentir que me toca y que lo toco.
Parece que el tiempo pasara más rápidamente que antes.
Es que el tiempo no existe, es una consideración. Es tanta
la información a que tenemos acceso en 24 horas que no da
tiempo de procesarla. Eso hace que nuestra percepción del
tiempo parezca más veloz.
Si nos dejamos llevar, sin hacer un alto en al camino para “centrarnos”,
corremos riesgo de enajenarnos.
La musicoterapia en el modelo Benenzon, nos permite reflexionar
sobre todos estos tópicos y sobre todo re-valorarnos y re-valorar
nuestras relaciones; no solo familiares, sino con pacientes (en
relación con salud) con estudiantes (en relación con
la educación) o cualquier tipo de profesionales en el arte,
trabajo social, etc.